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Las Plantas


El modo en que llevemos a cabo el plantado de las especies que poblarán nuestro estanque determinará en gran medida su éxito o fracaso. Así como en un jardín las plantas (árboles, arbustos, herbáceas y anuales) son las que imponen su presencia y marcan el estilo característico del paisaje, la jardinería acuática es la suma de una variedad de plantas que bajo distintas condiciones de humedad prosperan dentro de un estanque.

El plantado de todo estanque debe iniciarse con lo que es menos visible, pero fundamental para la salud del ecosistema acuático, que son las plantas sumergidas. Estas son las que poseen la clave para lograr el equilibrio natural produciendo grandes cantidades de Oxígeno y devorando grandes cantidades de fosfatos, nitratos y micro nutrientes invisibles para nosotros, purificando las aguas.

Tampoco debemos olvidar las plantas flotantes que libremente son arrastradas por el viento de un lado hacia el otro, cumpliendo con la importante función de disminuir la luz que penetra bajo la superficie del agua impidiendo el desarrollo de las algas.

Una correcta plantación está conformada por plantas oxigenadoras, acuáticas, flotantes, palustres y marginales.

Además de los Nenúfares (Nymphaea) existen muchas otras clases de plantas acuáticas, muy decorativas por cierto. Las plantas acuáticas se sienten a su gusto en aguas estancadas, sin movimiento donde pueden extender sus fuertes y blancas raíces profundamente dentro del lodo que se acumula en el fondo del estanque. Sus hojas y flores flotan sobre la superficie del agua. La mayoría de ellas florecen durante la primavera y el verano. Durante el invierno entran en reposo para volver ni bien aumente la temperatura del agua.

Entre las acuáticas, las más conocidas son los Nenúfares (Nymphaea) con sus bellas flores flotantes o algo elevadas por sobre la superficie. Sin embargo hay una cantidad de especies de plantas acuáticas que merecen nuestra atención, como los Hydrocleis, las Ludwigia o los Nymphoides, plantas de hábitos rastreros que van expandiéndose sobre las aguas como cubresuelos acuáticos. Entre las acuáticas encontramos las plantas más impresionantes por su tamaño y belleza: los Lotos (Nelumbo) y el Irupé (Victoria). El primero es de fácil cultivo, no así el segundo que necesita para prosperar temperaturas bastante elevadas y un espacio considerable. Interesante por su comportamiento durante el otoño y el invierno es el Aponogeton, acuática que no gusta de aguas cálidas. En climas templados suele crecer y florecer en pleno invierno.

Las Nymphaea perennes son aquellas que se propagan a partir de un rizoma. Generalmente mantienen parte de sus hojas flotantes durante el invierno, pero pueden perderlas si la temperatura del agua es inferior a los 10º C. Durante los meses de invierno desarrollan un denso follaje subacuático, base del espontáneo crecimiento primaveral que mostrarán apenas la temperatura del agua supere los 18º C. Sus flores, flotantes y sin perfume, se presentan en una gama de colores que va del blanco al rojo, pasando por el amarillo y el salmón.

Las Nymphaea tropicales, en cambio, nacen de un cormo, son de crecimiento rápido y floración generosa. Durante la temporada fría se retraen totalmente y vuelven a brotar cuando el agua supera los 22º C. Llevan sus flores, delicadamente perfumadas y en todos los colores del arco iris, sobre un pedúnculo de hasta 40 cm. por encima de la superficie del agua. Hay una variedad tropical de floración nocturna cuyo desarrollo es casi idéntico al de las de floración diurna: sus flores se abren antes de la caída del sol y se mantienen hasta media mañana del día siguiente; son generalmente de colores rosados intensos o blancos y fuertemente perfumados.

La planta de Nelumbo crece a partir de un muy desarrollado sistema radicular. Es una planta bastante invasora. En una temporada puede llegar a extenderse hasta 7m en línea recta. Debe ser plantado en un sustrato altamente nutritivo con 8 a 15cm de agua y ser abonado con regularidad. Para mantener la planta en óptimas condiciones de desarrollo es conveniente agregarle cada año una capa de estiércol bien estacionado. Cada tres a cinco años es recomendable cambiar el sustrato y replantar algunos tubérculos fuertes y bien desarrollados. Estos deben parecerse a una banana gorda.

Los márgenes del estanque son el lugar ideal para establecer plantas palustres. Estas son plantas acuáticas que crecen en el lodo o en aguas poco profundas con su follaje emergiendo del agua. Generalmente son de crecimiento vigoroso, ideal es confinarlas en recipientes suficientemente grandes que serán colocados sobre el escalón. Las plantas marginales son aquellas que normalmente encontramos justo en el borde de arroyos o ríos. Suelen tener las raíces en el agua y toleran periódicos anegamientos.